El Régimen Militar de Chile comprende desde el año 1973 hasta el 11 de marzo de 1990, cuando Augusto Pinochet entregó el poder al presidente elegido en 1989.
Durante este “largo” período de tiempo, Chile sufrió una importante transformación tanto económica, política como socialmente, al mismo tiempo se cometieron seguidas, podíamos decir, violaciones a los derechos humanos. Referido a la Política, el régimen se caracterizó por un modelo autoritario de gobierno, aunque podemos hallar dos maneras de denominarlo como Gobierno Militar o Dictadura Militar.
Todo comenzó el 11 de septiembre de 1973, con un golpe de Estado al mando de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el cual terminó con el mandato de Salvador Allende. En esta ocasión tanto las tropas del ejército como los aviones de la Fuerza Aérea atacaron el Palacio de La Moneda, la sede de gobierno, donde Allende se suicidó antes de ser capturado.
En el ámbito político, La Junta Militar debía gobernar, por tanto la presidencia le correspondió a Augusto Pinochet, aunque supuestamente la presidencia de la Junta sería rotativa.
Más tarde, se propuso que el presidente de la Junta ejercería el poder ejecutivo, pero lo “peor” ocurrió después cuando se le otorgó el título de presidente de la República, ya que podía manejar a su arbitrio, ministros, intendentes y alcaldes. Además de ello mantuvo su puesto en la Junta, donde llegaría a tener grandes roces con uno de sus integrantes, el general Gustavo Leigh.
A inicios de 1974 fue creada la DINA, Dirección de Inteligencia Nacional, que tenía la capacidad de detener, aunque la técnica que empleó fue la del secuestro, la tortura y el asesinato.
La situación económica heredada por el régimen militar era desastrosa, con una inflación en 1973 de 342%. . Para enfrentarlo, se confió el manejo económico a unos jóvenes egresados de economía en la Universidad Católica de Chile, con postgrado la mayoría de ellos en la Universidad de Chicago, por lo que se les llamaría Chicago Boys.
La primera solución que implantaron fue el tratamiento de shock, el cual consistía en reducir el gasto público en un 20%, despedir al 30% de los empleados públicos, aumentar el IVA, liquidar el sistema de ahorro y préstamos de vivienda, aunque sus primeros resultados fueron negativos, cosa que duró hasta el año 1977, aproximadamente.
En 1978, la dictadura militar se enfrentó a un difícil momento puesto que recibió la condena mundial por el asesinato de Orlando Letelier, la polémica con el general Leigh y su expulsión, y el clímax del Conflicto del Beagle con Argentina que casi desemboca en un enfrentamiento bélico.
Finalmente, tras el duro conflicto entre Pinochet Y Leigh, Fernando Matthei, tomó la posesión de sus nuevos cargos, tras ser elegido por la Junta.
Durante este “largo” período de tiempo, Chile sufrió una importante transformación tanto económica, política como socialmente, al mismo tiempo se cometieron seguidas, podíamos decir, violaciones a los derechos humanos. Referido a la Política, el régimen se caracterizó por un modelo autoritario de gobierno, aunque podemos hallar dos maneras de denominarlo como Gobierno Militar o Dictadura Militar.Todo comenzó el 11 de septiembre de 1973, con un golpe de Estado al mando de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el cual terminó con el mandato de Salvador Allende. En esta ocasión tanto las tropas del ejército como los aviones de la Fuerza Aérea atacaron el Palacio de La Moneda, la sede de gobierno, donde Allende se suicidó antes de ser capturado.
En el ámbito político, La Junta Militar debía gobernar, por tanto la presidencia le correspondió a Augusto Pinochet, aunque supuestamente la presidencia de la Junta sería rotativa.
Más tarde, se propuso que el presidente de la Junta ejercería el poder ejecutivo, pero lo “peor” ocurrió después cuando se le otorgó el título de presidente de la República, ya que podía manejar a su arbitrio, ministros, intendentes y alcaldes. Además de ello mantuvo su puesto en la Junta, donde llegaría a tener grandes roces con uno de sus integrantes, el general Gustavo Leigh.
A inicios de 1974 fue creada la DINA, Dirección de Inteligencia Nacional, que tenía la capacidad de detener, aunque la técnica que empleó fue la del secuestro, la tortura y el asesinato.
La situación económica heredada por el régimen militar era desastrosa, con una inflación en 1973 de 342%. . Para enfrentarlo, se confió el manejo económico a unos jóvenes egresados de economía en la Universidad Católica de Chile, con postgrado la mayoría de ellos en la Universidad de Chicago, por lo que se les llamaría Chicago Boys.
La primera solución que implantaron fue el tratamiento de shock, el cual consistía en reducir el gasto público en un 20%, despedir al 30% de los empleados públicos, aumentar el IVA, liquidar el sistema de ahorro y préstamos de vivienda, aunque sus primeros resultados fueron negativos, cosa que duró hasta el año 1977, aproximadamente.
En 1978, la dictadura militar se enfrentó a un difícil momento puesto que recibió la condena mundial por el asesinato de Orlando Letelier, la polémica con el general Leigh y su expulsión, y el clímax del Conflicto del Beagle con Argentina que casi desemboca en un enfrentamiento bélico.
Finalmente, tras el duro conflicto entre Pinochet Y Leigh, Fernando Matthei, tomó la posesión de sus nuevos cargos, tras ser elegido por la Junta.



El conflicto entre conservadores y liberales se cerró en falso cuando el liberal Moncada accedió a firmar en Tipitapa el llamado "pacto del Espino Negro". En este pacto se aceptaba la presidencia de Adolfo Díaz, y se repartían distintas prebendas a los jefes rebeldes. Todos los generales y caudillos liberales aceptaron el trato, excepto Augusto César Sandino. Comenzaba así un largo periodo en la historia de Nicaragua en el cual la familia Somoza se convertiría en la dinastía que explotó y gobernó el país casi sin ningún escrúpulo. En 1962 Carlos Fonseca, Tomás Borge y Silvio Mayorga fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), una organización armada que pretendía acabar con la dictadura de la familia Somoza. Los inicios de la lucha del Frente Sandinista estuvieron plagados de dificultades, pero poco a poco fue logrando implantación, sobretodo entre jóvenes estudiantes de la Universidad y obreros. Con el triunfo de la revolución comenzaba un nuevo período lleno de ilusión pero también de dificultades. El país había quedado destrozado por la guerra, las víctimas habían sido muy numerosas y los Estados Unidos mostraban una actitud recelosa ante las nuevas autoridades nicaragüenses. Se formó una junta de 5 miembros para administrar el país y Daniel Ortega, un comandante sandinista, fue nombrado coordinador. Se anuló la constitución somocista y se inició la obra de reconstrucción del país. Se llevó a cabo una intensa campaña de alfabetización, se nacionalizaron las tierras y propiedades de la familia Somoza y de sus más importantes colaboradores, aunque se respetaron otras propiedades y empresas. El proyecto sandinista no pasaba por el reparto indiscriminado de tierras a los campesinos, sino por el agrupamiento de éstos en cooperativas de trabajadores.Una parte importante de la Guardia Nacional se refugió en Honduras y Costa Rica y, ayudada y financiada por Estados Unidos, inició una guerra contra el régimen sandinista. Se formaron numerosos comités de solidaridad con Nicaragua y los gobiernos europeos desarrollaron importantes proyectos de colaboración con el pequeño país que pugnaba por salir de su atraso. La guerra dificultaba las comunicaciones, consumía recursos ingentes y ocasionaba una gran escasez en el país. El gobierno de Estados Unidos fue condenado por el Tribunal Internacional de la Haya y requerido, sin éxito, para que cesase en su guerra de agresión contra Nicaragua. En 1984 los sandinistas vencieron en unas elecciones supervisadas atentamente por observadores internacionales y Daniel Ortega fue elegido presidente. La guerra de agresión continuó y en 1985 los Estados Unidos decretaron un embargo comercial contra Nicaragua. También se descubrió el pago de armas con cocaína y el desvío de armamento supuestamente destinado a otros países hacia la "contra" nicaragüense. Para financiar la guerra, el gobierno sandinista recurrió a la devaluación de la moneda, lo que provocó 